CARLOS BOCANEGRA: “DEBE ENSEÑARSE EN COLEGIOS QUE TRUJILLO AHORA ES UNA CIUDAD TROPICAL”

En Trujillo, el clima ha cambiado notoriamente de ser templado (primaveral) a subtropical, actualmente estamos en la estación de otoño, pero las temperaturas siguen altas como en verano, lo que implica que es tiempo de adaptarse a nuevos escenarios climáticos.

En ese sentido, el investigador de la UNT, Carlos Bocanegra García propuso desarrollar la cultura de prevención y adaptación a todo nivel. “Esto implica cambiar incluso las curriculas de estudios, donde se reconozca que Trujillo sufrirá los impactos de la tropicalización, es decir con escenarios de enfermedades, alimentación, vestimenta, viviendas y servicios de saneamiento distintos”.

Igualmente, señaló que la prevención y reconstrucción post desastre, debe significar una oportunidad para evaluar el modelo de desarrollo de la ciudad y de la Región.

“Nos encontramos en la etapa post desastre, Trujillo ha vivido siete desbordes o huaicos de las quebradas a la que se encuentra expuesta, hasta ahora las tareas son de reacción o respuesta a estos eventos que no merecieron la atención de la prevención”, declaró.

Hizo notar que en Trujillo la atención está centrada en apoyar a los damnificados con alimentos, agua, principalmente y reubicación a las poblaciones de El Milagro, Cerro Cabras, entre otros, pero no escuchamos qué se piensa hacer para evitar nuevos desastres, “pues por el momento tenemos un respiro temporal y si no nos preparamos para escenarios semejante o peores, entonces seguimos sin aprender de la naturaleza”.

Bocanegra pidió respetar la naturaleza, por lo que se debe reubicar a poblaciones que ocupan zonas de alto riesgo (quebradas, cauces de ríos, laderas) e impedir su asentamiento por ningún motivo, sancionando a quienes lo permiten.

“Hay un tema muy importante que se debe definir, ¿qué hacer con las quebradas, las encauzamos o represamos?, así como qué hacer con las carreteras, pistas e infraestructura de toda la ciudad”, manifestó.

Para el científico Bocanegra salir de un desastre “es como salir de un trauma shock, vale decir la gran ciudad y la región son como unidades con pacientes que han sufrido accidentes, lesiones evidentes u ocultas, episodios agudos de contaminación, depresión por las pérdidas, que ponen en peligro la vida”.

“Debemos entender que un desastre es la ruptura del equilibrio físico emocional que debe ser recuperado en una nueva relación hombre/ entorno”, subrayó.

Agregó que no se puede permitir reconstruir con más de lo mismo que ha causado daño, por lo que se debe mirar los escenarios que se vienen, es decir tener una visión prospectiva que nos permita enfrentar el cambio climático, las sequías, las inundaciones y convivir pacíficamente con la naturaleza.

“Tenemos la oportunidad de evitar mayores conflictos y trabajar para la paz. Las experiencias pasadas ha evidenciado la relación entre desastres y malas decisiones tomadas”, concluyó.


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